Esta historia de niños transformada en un dulce terror para los adultos, regresa con una mejor producción que la primera y con una interesante historia que contar al estilo del ser humano a ser dios.

La primera entrega de esta saga dejo mucho a desear a los fans del terror, la historia era muy forzada de contar ya que el objetivo era quitar el lado tierno de este adorable oso de peluche, sin embargo, la producción fue inteligente y al tener un mejor presupuesto, tuvieron la brillante idea de convertir la primera película como un cliché donde Christopher Robin narra lo que vio en el bosque de los cien acres desde su propia perspectiva, por tanto, dio la puerta abierta a que la primera entrega solo quedara como una película dentro de otra.
Esta segunda entrega ocurre un año después de los asesinatos que Christopher Robin presenció y narra toda la travesía que tuvo que para lograr obtener un poco de paz en su día a día pero al mismo tiempo todo lo malo que vive con amigos,conocidos,vecinos y familiares, sin embargo, mientras Christopher Robin arregla sus propios desórdenes, Winnie the Pooh con ayuda de viejos amigos conocidos por todos los que crecimos con las historias de este adorable oso, busca llevar a cabo su venganza a una mayor profundidad.
Durante el desarrollo de la película se nos va contando con mayor detalle qué es lo que realmente pasó con Christopher Robin y su querido oso en el pasado, así mismo con todos aquellos que eran amigos del pequeño niño, la historia conecta en breves momentos por que mantiene el suspenso en saber el origen de todas estas criaturas, pero cae en el recuento de una historia ya conocida en donde el hombre intenta ser dios y todo se le sale de control.

La película contiene temas ya conocidos pero tratados a mayor profundidad para generar el verdadero terror por parte de algunos personajes hacia sus víctimas, como el clásico juego de la presa escondiéndose de su cazador, asesinatos muy directos en donde los personajes no se tentarán el corazón bajo ninguna circunstancia y simplemente acabarán con sus víctimas de maneras curiosas y” divertidas” para nuestros cazadores. También debo reconocer que hay creatividad para unos cuantos asesinatos que logran generar sentimiento de náuseas por breves momentos, especialmente cuando se combina la sangre humana con ese toque de miel la cual la hacer ver mucho más viscosa y poco apetecible para algunos, así que, si eres fan de la miel, té recomiendo que tengas un estómago de acero para volver a ver este producto en tu alacena.
Conclución.
Se mejoraron muchos elementos esteticos,mejor efectos especiales, una historia narrada para borrar del mapa el cliche de la primera entrega, más muertes con un toque de suspenso terrorífico que es una parte que amo de las películas de terror, pero aún falta mucho que trabajar para considerar que es una buena película de terror sacada de un cuento infantil, me atrevo a decir que es una parodia de todo el mundo de terror dentro de un adorable oso de peluche que intenta hacerse el malo, buscando una venganza que no es sobre su creador, si no por alguien que lo abandono.
¿Se puede mejorar para una tercera entrega?
Si, por que aún hay cabos sueltos que deben de aclararse para al menos darle un sentido a la historia con la que se supone quieren entretener al público adulto.
