Un nuevo informe de GlobalLogic y FT Longitude revela fallas estructurales que frenan la innovación en la banca y los servicios financieros
La transformación digital dejó de ser una promesa y se convirtió en una línea divisoria real entre quienes avanzan y quienes empiezan a perder ritmo. Un nuevo estudio de GlobalLogic, empresa del Grupo Hitachi, elaborado junto con FT Longitude, muestra una fotografía contundente: cuatro de cada cinco organizaciones de servicios financieros corren el riesgo de quedarse rezagadas si no alinean sus estrategias tecnológicas con sus modelos de negocio.
Esto sucede a pesar de que las inversiones han sido enormes. El dinero sí está fluyendo, pero no necesariamente hacia donde debe. El gran problema está en la ejecución fragmentada, en los equipos que no conversan entre sí y en la falta de una estrategia digital unificada que conecte tecnología, producto y cumplimiento normativo.
Una ambición grande… pero con resultados que no escalan
De acuerdo con la encuesta realizada a 750 altos directivos, el sector financiero está lleno de ambición digital, pero esa ambición no siempre se traduce en valor real. Muchas instituciones se quedan atoradas en iniciativas aisladas: pilotos pequeños, pruebas discretas, estructuras que no dialogan entre sí.
Mike Connors, vicepresidente senior de GlobalLogic, lo resume de forma clara: “Las inversiones están ahí, pero si no se integran en una estrategia coherente, no generan impacto real”.
Eso explica por qué, aunque la IA generativa y la automatización están en boca de todos, apenas el 52% de las empresas ha implementado pilotos de GenAI en una sola área del negocio. Aún más preocupante: solo el 46% conforma equipos multifuncionales desde el inicio del ciclo de innovación —en la banca tradicional ese número cae hasta un 33%. Sin equipos integrados, la innovación se vuelve lenta, costosa y, sobre todo, poco competitiva.
Además, solo el 20% está creando nuevos modelos de negocio basados en tecnología avanzada. Esto indica un rezago importante en cómo se reinventa la relación con el cliente y cómo se diversifican los ingresos.

El reto no es solo implementar IA, sino hacerlo estratégicamente
En el estudio también participan expertos como Joe Fuqua, de Truist, quien subraya que las instituciones deben entender cómo usar la tecnología para tres cosas clave:
- Servir mejor al cliente
- Mejorar la eficiencia operativa
- Mitigar riesgos
La IA y la automatización sí pueden resolver todo eso, pero solo cuando se aplican con lógica empresarial y con un marco de cumplimiento robusto. Para muchas empresas, esta es la parte más difícil: modernizar sin perder control, sin comprometer regulaciones y sin erosionar la confianza del cliente.
Los “líderes digitales”: el 38% que sí está logrando resultados
El informe también identifica a un grupo de organizaciones que están literalmente jugando en otra categoría. Representan el 38% de los encuestados y son empresas que:
- Aumentan ingresos incluso en entornos volátiles
- Cumplen con regulaciones sin frenar la innovación
- Mantienen inversiones estratégicas a largo plazo
- Prioritizan la ética de IA y la gobernanza de modelos
- Enfrentan las brechas de talento de manera activa
Mientras los rezagados tienden a abandonar proyectos antes de ver beneficios, los líderes apuestan por un balance entre resultados inmediatos e inversión sostenida.
Más de la mitad (58%) planea aumentar significativamente su inversión en innovación, una diferencia enorme frente a quienes todavía dudan.
Otro dato revelador: el 71% de los ejecutivos de alto nivel cree que el talento es una barrera para escalar la IA, pero solo el 27% de sus equipos directos percibe el mismo problema. Los líderes digitales trabajan activamente para cerrar esa desconexión y desarrollar talento interno.
¿Qué deben hacer las empresas financieras desde ahora?
El informe cierra con una serie de recomendaciones prácticas:
- Construir antes de escalar: no lanzar pilotos sin bases claras.
- Definir una estrategia unificada: tecnología, producto y compliance deben trabajar como un solo frente.
- Invertir de forma proactiva: adelantarse a la curva, no seguirla.
- Usar IA para fortalecer cumplimiento normativo: automatización que evita errores humanos.
- Adoptar una cultura de evolución continua: la innovación no tiene “línea de meta”.
Gabriel Arango, de GlobalLogic LatAm, lo resume para el caso mexicano: si las instituciones no definen desde ahora estrategias claras de inversión y modernización, el costo no será solo tecnológico: será financiero.
