Una mirada íntima que sigue generando conversación en la cartelera mexicana
En un mes cargado de estrenos, pocas cintas han logrado sostener una conversación tan relevante y respetuosa como Sorda, la ópera prima de la cineasta española Eva Libertad, que continúa en cartelera en salas mexicanas tras su llegada el pasado 6 de noviembre. Distribuida por Tulip Pictures, la película amplía su presencia en el país después de un exitoso paso por festivales internacionales, incluyendo su participación en la sección Panorama de la Berlinale, donde obtuvo el premio del público. Su trayectoria, marcada por comentarios positivos y un interés genuino del público, confirma que se trata de una obra que trasciende su punto de partida para convertirse en un retrato de alta sensibilidad sobre vínculos, maternidad y comunicación.
Sorda no se acerca al tema de la discapacidad desde la distancia ni desde la mirada clínica. Por el contrario, se construye desde la intimidad y el respeto, a partir de la propia experiencia personal de la directora y de su relación con su hermana, la actriz Miriam Garlo, quien es sorda de nacimiento. Esa cercanía emocional permite que cada escena respire autenticidad, evitando los lugares comunes que suelen rodear las representaciones del mundo sordo en el cine. La cinta no se define como una película “sobre la sordera”, sino como la historia de una mujer que transita la maternidad en un entorno que aún no se adapta a sus necesidades, y que enfrenta los retos que cualquier persona podría atravesar, con el añadido de un mundo que a veces no escucha lo suficiente.

La protagonista, Ángela, interpretada por la propia Miriam Garlo, es una mujer sorda que espera a su primer hija junto a Héctor, un hombre oyente interpretado por Álvaro Cervantes. El nacimiento de la niña transforma la rutina de ambos y expone nuevas tensiones, silencios y distancias. A partir de ahí, la película se centra en la forma en que la pareja intenta reencontrarse en medio del agotamiento emocional, la falta de comunicación y las exigencias de la crianza. Lo que destaca en Sorda es su capacidad de presentar estos conflictos sin caer en dramatismos artificiales; la directora apuesta por un lenguaje cinematográfico sobrio, íntimo y profundamente respetuoso.
La película fue rodada de manera simultánea en Castellano y Lengua de Signos Española (LSE), algo inédito en el cine español. Esta decisión no solo responde a la búsqueda de autenticidad, sino al interés por reconocer la LSE como una lengua completa, con su propia gramática, cultura y formas de relación. En ese mismo sentido, el diseño sonoro se convierte en un puente narrativo: la película ajusta atmósferas, ritmos y silencios en función del arco emocional del personaje de Ángela, integrando su percepción del mundo sin convertirla en un recurso sensacionalista.
La protagonista Miriam Garlo sostiene el peso dramático de la obra con una interpretación llena de matices, apoyada en su formación artística y en una trayectoria sólida dentro del teatro y el audiovisual. Su participación en el cortometraje Sorda de 2021 —primer acercamiento de Libertad a esta historia— le valió múltiples reconocimientos en festivales, lo que abrió camino al desarrollo del largometraje. Por su parte, Álvaro Cervantes complementa la historia desde la sensibilidad, entregando una actuación contenida que refleja con honestidad las tensiones de un hombre que intenta comprender un mundo que no es el suyo.
La fotografía de Gina Ferrer García, realizada con una Arri Alexa 35 en formato 1:1,66, sostiene una puesta en escena que privilegia los planos cercanos, los gestos y los silencios. La banda sonora de Aránzazu Calleja, ganadora del Goya, acompaña la historia sin imponerse, reforzando la naturaleza introspectiva de la cinta. Todo ello conforma una obra que apuesta por un cine íntimo, honesto y respetuoso con las experiencias de vida que representa.
Para periodistas y medios, la propia producción comparte recomendaciones claras sobre el lenguaje adecuado en torno a la comunidad sorda: emplear términos como “persona sorda” o “comunidad sorda”, evitar expresiones imprecisas o estigmatizantes y reconocer la Lengua de Signos como una lengua completa. El filme se convierte así no solo en una propuesta cinematográfica, sino también en una oportunidad para promover una representación más justa y precisa.
Sorda continúa disponible en cines de México, ampliando su alcance gracias al interés del público y a la conversación que ha generado entre comunidades, familias y espectadores interesados en historias que se construyen desde el respeto y la sensibilidad.
Tulip Pictures: https://tulip-pictures.com
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