Romina Nájera, del Tec de Monterrey, competirá contra las mejores programadoras de la región en una final histórica en Bogotá.
Cuando más de 4,700 mujeres levantaron la mano para demostrar su talento en el universo de la programación, nadie imaginó lo feroz que sería el camino. Rondas eliminatorias, pruebas computacionales de alto nivel, clasificación milimétrica. Y entre miles de teclados, pantallas y algoritmos, una mexicana se abrió paso hasta el escenario final: Romina Nájera Fuentes, estudiante del Tecnológico de Monterrey, quien representará a México en la última fase de Codificadas, la competencia individual de programación exclusiva para mujeres más importante de Latinoamérica.
El próximo 1° de diciembre en Bogotá, Romina se enfrentará a un reto que no es para cualquiera: cuatro horas ininterrumpidas de programación, resolviendo desafíos técnicos diseñados para poner al límite la lógica, velocidad mental y capacidad de abstracción de las participantes. Solo 10 finalistas lograron llegar a esta instancia, convirtiendo la final en una batalla de alto rendimiento donde cada línea de código decidirá el título.
La ganadora no solo se convertirá en la primera campeona de Codificadas Latinoamérica, sino en un referente para miles de mujeres que buscan un lugar en un sector históricamente dominado por hombres. La final culminará en una ceremonia de premiación con universidades, gobierno y líderes globales de TCS, transmitida en vivo a través de tcscodificadas.com.
Una plataforma que nació para romper la estadística
Codificadas fue creada con un objetivo directo: impulsar la participación femenina en tecnología, una industria que aún muestra un rezago profundo. En su primera edición participaron mujeres de 16 países y más de 150 instituciones, desde estudiantes principiantes hasta profesionales con trayectoria.
Su propuesta es clara: un espacio que visibiliza talento, promueve inclusión y da herramientas para que más mujeres desarrollen carreras en ciencias, programación y disciplinas STEM.
Ximena Jofré, HR Head de TCS Latinoamérica, describe la competencia como “una plataforma para descubrir el potencial femenino”, destacando que la región tiene un enorme capital creativo y técnico que necesita ser puesto al frente de la conversación tecnológica.
El panorama lo confirma: según estimaciones internacionales mencionadas en el comunicado, solo el 22% de los trabajos STEM en países del G20 están ocupados por mujeres, mientras que la OCDE anticipa que para 2030, el 80% de los empleos del futuro estarán ligados a estas disciplinas.
En ese contexto, iniciativas como Codificadas no son solo concursos: son una respuesta necesaria a una brecha que lleva décadas operando.
Un impulso decisivo para quienes llegan a la final
Más allá del título, las finalistas acceden a recompensas de alto valor:
• oportunidades laborales
• pasantías
• proyectos académicos
• contacto directo con líderes y especialistas de Tata Consultancy Services (TCS), una de las compañías tecnológicas más influyentes del mundo.
Con presencia en 55 países, más de 607 mil consultores y un historial de innovación constante desde 1968, TCS se ha posicionado como un actor decisivo en transformación digital, inteligencia artificial y soluciones tecnológicas de escala global.
México tiene representante, y va por todo
La historia de Romina no es solo un logro académico: es un mensaje claro sobre el talento que emerge desde México hacia la región entera. Su participación en la final no solo la coloca en el frente de la competencia, sino que suma una presencia mexicana en una plataforma que busca cambiar el panorama de la industria tecnológica latinoamericana.
El 1° de diciembre, en Bogotá, Latinoamérica tendrá los ojos puestos en el código, la creatividad y la determinación de 10 mujeres excepcionales. Y entre ellas, una mexicana buscará hacer historia.
