La temporada de compras decembrinas en México no solo trae consigo la emoción de los regalos y los descuentos, sino también una oleada de riesgos digitales que nos ponen a temblar. Mientras la prisa por aprovechar las ofertas nos hace bajar la guardia, un dato de la Condusef enciende todas las alarmas: el sector bancario del país solo resolvió cuatro de cada diez quejas a favor de los usuarios. En un entorno donde las estafas digitales se multiplican y la respuesta institucional resulta, francamente, insuficiente, la vulnerabilidad del consumidor crece.
La urgencia por gastar el aguinaldo o los bonos parece nublar el juicio. Según reportes, un impresionante 59% de los mexicanos podría comprar de inmediato solo por ver una promoción tentadora en línea, y un 32% admite que asume más riesgos durante estas fiestas que en cualquier otra época del año.
¿Por qué nos estafan en Navidad?
Los números del fraude son escalofriantes. Se calcula que el 28% de las personas ha sido víctima de algún engaño relacionado con las compras navideñas, y de ese grupo, el 70% terminó siendo defraudado de forma efectiva. La desconfianza es tal que 18% de los consumidores evita las compras en línea por miedo a ser víctima, y otro 25% teme recibir productos defectuosos o equivocados (datos de Planning Quant).
Teodoro Serralde, director de Serralde Consultores Jurídicos, lo explica con claridad: “En estas fechas, los estafadores operan con mayor fuerza porque saben que los consumidores bajan la guardia. La prisa por comprar hace que muchos no verifiquen enlaces o revisen el origen real de los mensajes. Ese descuido abre la puerta al fraude”. El phishing, los enlaces falsos en redes sociales y los mensajes de texto fraudulentos están a la orden del día.
Tus derechos: Si el banco te niega el reembolso, puedes demandar
La frustración llega cuando el fraude ya ocurrió y el banco no ofrece una solución clara o, peor aún, niega la devolución del dinero. Serralde Consultores Jurídicos enfatiza que el consumidor sí tiene opciones legales y que no está solo, incluso en casos de negligencia bancaria.
“Las instituciones bancarias tienen la obligación de proteger el dinero y la información del cliente. Cuando sus sistemas fallan y existe un perjuicio económico, se puede reclamar formalmente e incluso demandar. La realidad es que los usuarios pueden demandar al banco por cargos indebidos y la institución está obligada a devolver el monto incluso con intereses«, afirma Serralde. El gran problema, subraya, es que una inmensa mayoría de los usuarios desconoce por completo este derecho.
Por lo tanto, es esencial que el consumidor sepa que, si hay fallas claras en los protocolos de seguridad o en la atención del banco, la opción de buscar asesoría legal y, en última instancia, demandar a la institución financiera, es totalmente válida y puede llevar a la recuperación total del patrimonio.
¡Que no te agarren en curva! Recomendaciones clave
Para navegar esta temporada sin caer en las redes del fraude y proteger tu dinero, la firma jurídica recomienda adoptar una actitud de máxima precaución y seguir estos pasos:
- Verifica la Fuente: Compra exclusivamente en sitios web oficiales o verificados. Evita a toda costa dar clic a enlaces recibidos por redes sociales, SMS o mensajería instantánea.
- Investiga la Oferta: Si una oferta «luce demasiado buena para ser real», tómate un momento extra. Revisa las políticas de devolución, garantía y envío antes de ingresar cualquier dato.
- Blindaje Digital: Activa la verificación en dos pasos en tu banca móvil y plataformas de pago.
- Cero Compartir: Nunca compartas códigos, contraseñas o datos bancarios, ni por teléfono ni por mensajería. Ningún banco te los pedirá.
- Documenta Todo: Conserva capturas de pantalla de la compra, correos de confirmación y comprobantes. Estos son tu mejor respaldo ante cualquier reclamo.
- Actúa al Instante: Reporta cualquier cargo no reconocido de inmediato. Cada minuto cuenta para frenar el fraude. Si el banco no responde con resolución inmediata, busca asesoría legal.
En un escenario donde los fraudes evolucionan cada año, la educación legal y el acompañamiento jurídico se vuelven esenciales para proteger el patrimonio de los usuarios.
