La plataforma “Soy Más” busca romper la brecha tecnológica y demostrar que nunca es tarde para ser parte del mundo digital.
En México, la conversación sobre inclusión tecnológica suele enfocarse en jóvenes, startups y tendencias de consumo. Pero hay un tema incómodo que pocas veces se menciona: el edadismo digital, esa forma de discriminación que ocurre cuando los adultos mayores quedan rezagados o son excluidos de un mundo cada vez más conectado.
La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información (ENDUTIH 2023) revela que solo el 39% de las personas mayores de 55 años utilizan internet, frente a más del 80% en los grupos de 18 a 34 años. La cifra desnuda una realidad: mientras el resto del país avanza hacia la hiperconectividad, millones de adultos mayores siguen fuera del mapa digital.
Más que una brecha, una forma de exclusión
El edadismo digital no solo limita el acceso a la información o al entretenimiento; impacta en áreas vitales como trámites de salud, acceso a servicios financieros y comunicación con familiares. En la práctica, se traduce en pérdida de autonomía y en la sensación de estar desconectados de un mundo que avanza demasiado rápido.
“Se piensa que la tecnología es cosa de jóvenes, pero la vida digital debería ser un derecho universal. Cada persona, sin importar su edad, merece tener herramientas para seguir aprendiendo, conectando y creciendo”, explica uno de los especialistas que impulsa la discusión.
Soy Más: un espacio de aprendizaje y comunidad
Frente a este escenario surge Soy Más, una plataforma creada para acompañar a los adultos mayores en el proceso de apropiación digital. Su propuesta es clara: enseñar desde lo básico (cómo usar un smartphone o abrir una cuenta en redes sociales) hasta habilidades más avanzadas que permiten a las personas mayores integrarse en la economía digital y participar activamente en comunidades en línea.
Lo que diferencia a Soy Más no es solo su contenido, sino la forma en que aborda el reto: con empatía, paciencia y un enfoque en la comunidad. Los cursos están diseñados para que los participantes aprendan a su ritmo, sin la presión de “ya deberías saberlo”.
Contra estereotipos, más historias
Los testimonios de los usuarios de Soy Más revelan que la inclusión digital va mucho más allá de lo técnico. Se trata de recuperar confianza, reconectar con familiares que viven lejos, o incluso iniciar proyectos personales usando redes sociales y plataformas digitales.
El mensaje de fondo es poderoso: la edad no debería ser una frontera para aprender ni para vivir en un mundo conectado.
Una deuda pendiente
México, como otros países, enfrenta el reto de construir una tecnología verdaderamente inclusiva. Esto implica desde políticas públicas que impulsen la alfabetización digital para mayores, hasta empresas que piensen en interfaces más claras y accesibles.
Porque el edadismo digital no es un problema de unos cuantos: es un reflejo de cómo decidimos quién puede estar dentro o fuera del futuro.
La tecnología debería ser un puente, no una barrera. Y plataformas como Soy Más nos recuerdan que aún estamos a tiempo de cambiar la conversación.
